Archivo de marzo 2011

Torito bueno

Encierro. Gente. Gritos. Y, sobre todo, el miedo. El toro ahíto de miedo usa su única herramienta y cornea vallas, piernas y lo que se le ponga por delante.

Y de repente, el milagro: un abuelete a pecho descubierto se le pone delante, le susurra, le da palmaditas en el negro lomo y le tranquiliza. Es su cuidador, y el torito pasa de fiera asustada a manso cordero. Ya no tiene miedo. Ya no está solo. Y en los últimos minutos del video, cuando le dice “Anda, ya está, vámonos a casa”, la calle rompe en aplausos ante el paseíllo triunfal.

Ñoras, ñores, ESTO ES ESPECTÁCULO.

Y digo yo… ¿cuándo aprenderemos a disfrutar de la amistad en lugar de hacerlo con la sangre?